CONFLICTOS FAMILIARES

 

  1. ¿Qué es Conflicto?

Un conflicto es una manifestación de intereses opuestos, en forma de disputa. Tiene muchos sinónimos: pelea, discrepancia, desavenencia, separación, todos con una valoración negativa a priori. Vale la pena detenerse en que el conflicto es una construcción social diferente a la violencia, que puede involucrarla, así como puede no hacerlo.
Los conflictos son situaciones en las que dos o más personas tienen intereses contrapuestos que no pueden desarrollarse al mismo tiempo, es decir que de concretarse uno, el otro quedaría anulado.
Muchas veces se entra en situaciones conflictivas gracias a la escasez de recursos, aunque la abundancia de un recurso también puede ser motivo de conflicto, ya que las personas podrían luchar para obtener el control, y por consiguiente los beneficios que provee ese recurso.
El conflicto, como se dijo, supone una divergencia en los intereses de dos partes necesarias con respecto a un mismo fin, por lo que para su resolución deberán seguramente aceptar que ninguno de los dos objetivos podrá satisfacerse completamente.
  1. Conflictos interpersonales





Conflictos interpersonales
La resolución del conflicto vendrá cuando las personas tengan una actitud cooperativa.

Las relaciones humanas conllevan indefectiblemente diversos conflictos. Desde el nacimiento, los seres humanos van conviviendo y adaptándose dentro de la familia o los círculos más íntimos, donde adquieren algunos primeros principios y valores personales.
Al tiempo que las personas salen a círculos periféricos y se encuentran con gente nueva, probablemente esos valores comiencen a ser cuestionados (sobre la base de que todas las personas somos diferentes), y se plantean así los distintos conflictos interpersonales.
Un conflicto interpersonal puede ser:
  • Unilateral (una persona que tiene una queja o disputa con otras),
  • Bilateral (dos partes que quieren algo, cada una de la otra),
  • Multilateral (un grupo de varias personas que se encuentra fracturado a través del conflicto).
No se puede establecer un ‘manual’ para la resolución de los conflictos, ya que cada uno de ellos tiene una dinámica particular: cada uno tiene sus individuos, sus problemas y su proceso de resolución. La resolución vendrá cuando las personas tengan una actitud cooperativa.
  1. Conflicto social

La sociología estudia conflictos entendidos desde otra perspectiva: cuando estos proceden de la propia estructura de la sociedad. Las desigualdades económicas, los abusos de autoridad y los desencuentros entre los grupos resultan los motivos más analizados por esta ciencia.
La teoría marxista, por ejemplo, entiende que la raza humana desde su existencia se encuentra en conflicto social. Uno de los ejemplos más claros que podríamos citar es el del sindicato y el patrón: los trabajadores de una empresa (que necesitan trabajar, para sostener a sus familias) se organizan colectivamente y expresan sus demandas a un empleador, que necesita tenerlos trabajando para obtener la renta que busca. El beneficio que obtenga uno será perjuicio para el otro.
Este ejemplo es tan ilustrativo que se lo llama conflicto colectivo, aun cuando sea la primera mesa de negociación. Muchas veces derivan en huelgas o despidos y la resolución solo puede llegar a partir de mediaciones externas.
Los conflictos también pueden ser entre países, y a menudo las disputas por intereses territoriales atraviesan a la gente que los habita. En el mejor de los casos, se resuelven mediante tratados o acuerdos, pero lamentablemente, muchas veces desembocan en guerras.
  1. Tipos de conflictos





Conflictos armados
En un conflicto armado se busca obtener el territorio o recurso disputado a la fuerza.

Hemos mencionado algunos, pero a continuación una lista con los principales tipos de conflictos. Los podemos clasificar de dos maneras: por la cantidad de personas que participan o por sus características.
  • Conflictos personales. En estos conflictos, los participantes tienen prejuicios entre sí y suelen estar unidos por lazos más estrechos. Muchas veces el origen de los conflictos personales tiene relación con factores emocionales.
  • Conflictos de grupo. En los conflictos de grupo el problema se origina entre más de dos personas por motivos religiosos o ideológicos, políticos o económicos.
  • Conflictos ideológicos. En los conflictos por ideologías políticas las posturas de los individuos enfrentados son opuestas o defienden intereses de clases distintas. Las diferencias de las posturas serán muy claras y en algunos casos podrían convertirse en conflictos armados si una o las dos partes tiene o pretende el poder de una nación. En la política es normal y esperable un conflicto ideológico que se pueda debatir y, a veces, las argumentaciones son agresivas. En los conflictos por ideologías políticas es muy común observar despliegues propagandísticos.
  • Conflictos religiosos. En los conflictos religiosos podemos encontrar diferentes sectores enfrentados dentro de un mismo culto tanto como diferentes cultos que se oponen entre sí. Las pugnas tienen que ver con la interpretación de las escrituras correspondientes o las doctrinas que se eligen adoptar. Estos conflictos han tenido desenlaces violentos a lo largo de la historia. Incluso es muy usual ver conflictos religiosos provocados por dos o más cultos que se autodenominan «la religión verdadera».
  • Conflictos políticos. En los conflictos políticos los bandos o sectores intentan obtener el poder político, económico y territorial de un estado. La predominancia de un sector significa la ausencia de la otra facción en el poder, salvo en maneras indirectas y menos importantes. En algunas ocasiones los conflictos políticos desencadenan guerras civiles o conflictos armados entre países.
  • Conflictos filosóficos. En los conflictos filosóficos las diferencias son subjetivas a cada filósofo, es decir que no todos ven las cosas de igual manera o se encuentran en la misma postura. Cada uno tiene su interpretación sobre un tema, una escuela o un problema y muchas veces cada visión excluye a las demás. Estos conflictos no generan conflictos mayores o más violentos.
  • Conflictos armados. En los conflictos armados los grupos suelen ser militares o paramilitares y pretenden obtener el poder, territorio o recurso disputado a la fuerza.
Última edición: 6 de marzo de 2019. Cómo citar: "Conflicto". Autor: María Estela Raffino. Para: Concepto.de. Disponible en: https://concepto.de/conflicto/. Consultado: 29 de julio de 2019.




Fuente: https://concepto.de/conflicto/#ixzz5v7YNV7da


https://youtu.be/U6rhiGkaN08



ORIGEN DEL CONFLICTO






TEORÍA DEL CONFLICTO DE JOHAN GALTUNG





CONFLICTOS FAMILIARES



Familia discutiendo.
Las disputas en el seno familiar pueden enquistarse.Free to use

El término familia comprende a un grupo de personas integrado por personas unidas por relaciones filiales, es decir, padres, hijos y hermanos o por vínculos de pareja. Este sistema es comprendido como una totalidad abierta, en la que todos los componentes están estrechamente relacionados.

Debido a esta estrecha e íntima relación, la conducta de cualquiera de ellos puede afectar a la dinámica de la familia. Como es natural, las disputas y conflictos familiares forman parte de estas dinámicas. Sin embargo, existen diferentes tipos de conflicto familiar; según el tipo de vínculo entre las personas o según la causa que lo origine.

Discusiones y disputas en la familia

Los conflictos o disputas constituyen un elemento inseparable del hecho de vivir en sociedad, dado esta está compuesta por muchos y diferentes individuos con diversas opiniones y formas de pensar. Además, un conflicto bien gestionado se establece como un medio para la el desarrollo y progreso, por lo que es necesario afrontarlo para poder aprender de él.

Evidentemente, el conflicto familiar es algo natural, puesto que en la convivencia de los miembros de una unidad familiar, con diferentes edades, pensamientos y formas de ver la vida el conflicto es algo inevitable. No obstante, lo fundamental no es evitar el conflicto a toda costa, puesto que eso es imposible, sino evitar la escalada de agresividad y manejarlo de forma inteligente y asertiva.

En el momento en el que en una familia o unidad familiar aparece un conflicto, aparece también una inestabilidad que puede acarrear frustraciones y preocupaciones desmesuradas en algunos miembros. Además, pueden comenzar a resurgir antiguos problemas que no fueron solucionados y que solamente contribuyen a hacer la bola del conflicto más grande.

Cualquier clase de crisis familiar requiere de la cooperación de todos los integrantes, así como de una transformación y adaptación a una nueva situación; puesto que durante una disputa familiar las reglas impuestas en el contexto familiar se vuelven inciertas y es necesario volver a trabajar en ellas.

Tipos de conflictos familiares

Existen varias formas de categorizar los diferentes tipos de conflictos familiares. Esta categorización puede ir en base al tipo de relación que existe entre los agentes implicados en la disputa o en base al foco o causa del conflicto.

1. Tipos de conflictos familiares según el tipo de relación

Dependiendo del tipo de relación o parentesco que exista entre los miembros de la familia se pueden diferenciar cuatro tipos de conflictos familiares.

1.1. Conflictos de pareja

Es irremediable que surjan disputas o crisis en el contexto de pareja; sin embargo, si las personas son capaces de manejarlos de manera adecuada estos conflictos pueden servir para favorecer el refuerzo del vínculo de pareja.

Habitualmente estas dificultades surgen de forma natural a raíz de problemas de comunicación o de malos entendidos. Las causas más comunes de los conflictos cotidianos en la pareja son:

  • Problemas de comunicación: expresiones incorrectas, reproches, discurso emocional, insultos, etc.
  • Sensación de pérdida de libertad y autonomía por parte de uno de los miembros de la pareja.
  • Tratar de cambiar la manera de ser de la otra persona.
  • Falta de habilidades de resolución de problemas.

1.2. Conflictos entre padres e hijos

Según la etapa del desarrollo en la que se encuentren cada uno de las partes implicadas en el conflicto se pueden subdividir en tres categorías:

  • Conflictos durante la etapa infantil: los conflictos suelen girar en torno al desarrollo de la autonomía del niño. En estos casos o bien los padres no tiene claro cómo conceder esa autonomía, o bien no creen que el hijo se esté orientando hacia la dirección que ellos creen correcta.

  • Conflictos durante la adolescencia: es la etapa en la que mayor número de conflictos surgen. Estos aparecen cuando los hijos tienen entre 12 y 18 años y vienen dados por las fluctuaciones o altibajos emocionales propios de este período.

  • Conflictos con hijos adultos: cuando los hijos alcanzan la mayoría de edad supone el comienzo de la convivencia entre personas ya adultas. Las cuales suelen tener diversas maneras de pensar y de entender cómo vivir u organizar su vida, por lo que esta época también es susceptible de provocar algunos conflictos familiares.

1.3. Conflictos entre hermanos

Este tipo de conflictos son de los más habituales y los que más perduran independientemente de la etapa vital en la que se encuentren cada uno de ellos. Estos altercados suelen mantenerse durante muy poco tiempo y la mayoría de las veces no es obligatoria la intromisión de los padres.

La cara positiva de este tipo de conflictos es que constituyen un preludio de los conflictos que pueden aparecer en la edad adulta, y por lo tanto sirven de iniciación y aprendizaje para la vida adulta.

1.4. Conflictos con la tercera edad

Cuando una persona adulta ingresa en la etapa de la tercera edad los cambios que experimenta son sumamente trascendentales. Tanto a nivel biológico, cuando la persona advierte el propio deterioro corporal; como a nivel social, en el que aparecen acontecimientos como la jubilación, la pérdida de amistades o seres amados, etc.

Este conjunto de cambios pueden ser experimentados de manera muy dramática por la persona, dando lugar a conflictos con el resto de componentes del núcleo familiar.

2. Según el foco del problema

Estos conflictos se categorizan según la fuente o foco del problema, y aunque se describen de forma separada pueden darse más de un tipo al mismo tiempo.

2.1. Crisis propias del ciclo vital

Cada cambio o salto de una etapa del ciclo vital a otra suele venir acompañado de algún conflicto, esto es debido una serie de factores como nuevas responsabilidades, asimilación de nuevos roles o acontecimientos como matrimonios, jubilaciones o defunciones.

Si estos conflictos intentan ser neutralizador o son gestionados de forma poco perspicaz, pueden llegar a transformarse en auténticas crisis familiares.

2.2. Crisis externas

El origen de estas crisis se encuentra en** la aparición repentina de un acontecimiento inesperado**. Estos acontecimientos abarcan desde la pérdida de un empleo, alguna clase de accidente, el fallecimiento de una persona querida, etc.

Lo que suele caracterizar a estas crisis es la búsqueda de culpables por parte de la persona más afectada, en vez de procurar acostumbrarse a las nuevas circunstancias.

2.3. Crisis estructurales

En esta clase de dificultades se repiten y renuevan antiguas crisis o sucesos, haciendo que los conflictos reaparezcan entre los miembros de la familia.

2.4. Crisis de atención

Estas crisis son propias de unidades familiares en las que residen personas dependientes o desvalidas. En estos casos los conflictos aparecen cuando las personas encargadas de su cuidado ven limitadas o restringidas sus actividades habituales o sus libertades.

Consejos para manejar los conflictos familiares

Es necesario comprender que en una situación de conflicto familiar no todo es negativo. Un conflicto puede suponer una ocasión perfecta para aprender nuevas formas de resolver problemas. Antes que nada hay que identificar las causas concretas del conflicto para así poder trabajar los posibles cambios sobre ellas.

Algunas tácticas o estrategias para manejar las disputas de forma eficaz son:

1. Practicar la escucha activa

Atender plenamente a aquello que el otro está intentando trasladar, así como asegurarse de haber entendido sus demandas y de que la otra persona sea consciente de que se le ha entendido.

2. Vigilar la forma de hablar

Utilizar un lenguaje cuidado y unas expresiones correctas son esenciales para mantener una buena comunicación.

Una buena forma de expresar los sentimientos de una forma adecuada es reemplazando los reproches por manifestaciones de lo que se está sintiendo o de aquello en que la persona se siente lastimada o dolida. Asimismo, es necesario plantear o sugerir soluciones alternativas a los problemas que han causado la crisis.

3. Permitir la intervención de todos los implicados

Es muy frecuente que en cualquier tipo de disputa las personas implicadas se quiten la palabra entre ellas, o que no quieran que algunos de los otros implicados intervengan en la solución del problema.

No obstante, este es un grave error. Puesto que no se debe priorizar a ninguna de las partes implicadas y todas ellas tienen el derecho y obligación de intervenir al mismo nivel.

4. Manifestar afecto

A pesar de estar experimentando una situación de conflicto que puede resultar estresante, es importante continuar expresando muestras de cariño y afecto; ya que estas rebajan los niveles de tensión en las relaciones.

5. Encontrar el lugar y momento idóneo

Debido al componente emocional de los conflictos familiares, en muchas ocasiones las personas tienden a discutir en cualquier momento y lugar. Sin embargo, es mejor posponer la discusión para cuando los ánimos estén más calmados y el contexto acompañe y facilite el diálogo.













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